“Aquí han filmado películas”. El departamento oscuro y la música alta. Dos soplos de luz tenue alumbran libros y libros y libros, un piano, cuadros y siluetas en movimiento. La vista es a techos parisinos bajo la luna y faroles de Balzac. Ramas secas enmarcan decenas de ventanas y bajan a las sombras de un patio interior. No sé qué piso era pero habíamos subido escaleras hasta acelerar el ritmo cardiaco y sentir duros los muslos, así que si un humano toca una de las ventanas desde afuera, es que está trepado. Un gorro de rayas y una marinière se presentan: “Soy el vecino”. Una sonrisa y las rayas blancas y azules aterrizan en la órbita de baile. El desconocido divide su tiempo entre la rubia y su gárrulo coqueteo y la negra, reina de la pista, hasta que lo invitan por un pedazo de quiche y otro whiskey más en la cocina.